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La Escuela Mayor Rodrigo Peñaherrera: profesionalismo y eficiencia


 

La Escuela Mayor Rodrigo Peñaherrera empezó como un ente legal y organizado en 1979, año en el cual se emitió el reglamento de régimen interno para la Escuela de Formación del Cuerpo de Bomberos de Quito. En un comienzo, trabajó en forma irregular, desarrollando labores con los quintos cursos de colegios, como parte de la formación de bachilleres. También dio capacitación a las empresas del norte y del sur, para formar brigadas. Luego inició directamente la formación de oficiales, de los cuales han salido cinco promociones. Al momento se forma la cuarta promoción de bomberos y bomberas metropolitanos. Se ha abierto la oportunidad para más ingresos en razón de la necesidad de elemento operativo.


Inicialmente, la capacitación era de tres meses, hoy dura seis meses para los bomberos y bomberas y un año para oficiales.


El primer director fue el comandante Salomón Cevallos. Le siguió el mayor Rodrigo Peñaherrera, quien hizo todas las gestiones para establecer la escuela. Después fue director el Teniente Coronel Iván Piedra, a quien reemplazó el hoy Teniente Coronel Manuel Gallegos. Lo siguió el capitán Pablo Ganchala. El actual director es el capitán Fernando Ordóñez.


En 1981 la formación se regularizó, y se conformó el segundo curso de oficiales. A partir de esa fecha la escuela se estableció en la ciudadela Atahualpa. 


Actualización y especialidad


La escuela funciona en aspectos de formación y de capacitación, la formación se la da a oficiales y bomberos rasos. La capacitación abarca todos los campos dentro y fuera de la institución. Para bomberos y oficiales se dictan cursos de actualización y de especialidad: Asistente de primeros auxilios avanzados (APAA); Primera Respuesta a Incidentes con Materiales Peligrosos (PRIMAP); Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (BREC); Búsqueda y Rescate Avanzado (SAAR).


También divulga conocimientos en capacitación para instructores, Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN); Administración para Desastres; Cursos de Operación y Prevención, Combate  a Incendios; Curso de Bomberos Forestales (CBF). Los cursos se dictan al personal de Quito y de las diferentes provincias. Quito es la sede de la primera zona del país, por lo tanto tiene la responsabilidad de capacitar a los cantones que pertenecen a la primera zona. Los bomberos de provincias multiplican en sus localidades los conocimientos adquiridos.


Se trabaja, además, con instituciones de primera respuesta, como la Policía Nacional, la Cruz Roja, la Defensa Civil, entes gubernamentales, ministerios, patronatos, hospitales y otros.

Entrar a la escuela


La Escuela cuenta con instructores de la institución, oficiales, clases y bomberos, que tienen mayores conocimientos y están a cargo de las materias. El monitor da soporte en la capacitación al instructor. El asistente, que es uno de los aspirantes, de acuerdo a su capacidad y estudios, será monitor, y con mayor preparación se convertirá en instructor que constantemente capacita y es evaluado.


Los cursos de formación funcionan con un régimen de internado.  Durante los dos primeros meses, los aspirantes permanecen sin salir. El resto del tiempo están internos de lunes a viernes y los sábados y domingos salen francos por turnos. Así se irán adaptando al ritmo de trabajo, a las guardias y salidas.


Los requisitos para ingresar son: ser ecuatoriano, bachiller, soltero, estar en condiciones óptimas de salud, no tener problemas con la parte legal. Luego de aprobada la carpeta viene un proceso de exámenes médicos, sicológicos, académicos y físicos. Se seleccionan los mejores elementos y comienza el proceso de formación. Hombres y mujeres reciben igual capacitación y están preparados para el mismo trabajo.


La Escuela brinda conocimientos bomberiles de calidad. Los instructores se han preparado en Estados Unidos, Japón, España, Brasil y Canadá, países que tienen escuelas con un alto pénsum académico y cursos con un aval muy amplio. A través de convenios o becas el personal de oficiales y tropa ha salido a prepararse, capacitación que lo ubica en un buen nivel como instructores.


Entre las materias, el aspirante debe conocer sobre leyes y reglamentos. Ortografía y Redacción. Enseñar al aspirante la disciplina es algo muy importante, para lo cual se han adaptado normas del Ejército y la Policía. Operación de vehículos en emergencia es otra materia primordial, pues debido al alto riesgo que involucra la emergencia hay que darle al operador la instrucción para que sepa cómo tiene que conducir, medidas de seguridad y señales que debe respetar. Se profundiza en capacitarle en materias de bomberos para que el servicio sea eficiente.


El último curso de oficiales fue de un año, pero se está planteando que tenga una duración de dos años. El oficial, aparte  de ser operativo, va a comandar el pelotón, entonces debe tener una preparación más cimentada.  Por ello, tienen más materias, y las toman por más tiempo, no sólo en el campo bomberil sino en cultura general. Actualmente se programa en curso de formación de oficiales.

La infraestructura


La Escuela es pequeña. Al momento cuenta con 88 aspirantes que caben con lo justo en los dormitorios. La cocina, el comedor y las aulas son pequeños. “La Escuela tiene que crecer como tal, para que pueda aumentar el número de alumnos”, afirma el capitán Ordóñez, quien cuenta que el directorio del Cuerpo de Bomberos ha autorizado la compra de un terreno y la construcción de la nueva escuela que mejorará sustancialmente la estadía de los aspirantes. Se armarán diferentes pistas de rescate, cámaras para incendios, túneles, pistas para canes. “Con una escuela más grande, la capacitación será más profesional”.



Mujeres, dispuestas a todo


Amparo Trujillo, es comandante del curso de aspirantes. Le gusta el trabajo de los bomberos, que no es sólo apagar incendios sino rescatar víctimas, socorrer, en emergencias médicas, ayudar a personas que lo necesitan.


Su mayor aspiración es llegar a graduarse y ser una excelente profesional, demostrar a la comunidad que hay buenos bomberos y bomberas. Luego continuar su carrera.


Actualmente estudian 35 mujeres, “dispuestas a todo”. Tratan de enseñar a los hombres que sí pueden. Siempre cantan mucho para mostrar su alegría. Hacen ejercicio físico igual que los hombres. A veces es duro pero igual gritan para conservar su valor.


Entre las responsabilidades como comandante están, controlar a sus compañeros para mantener el aseo, que formen rápido, se porten bien en las aulas, dar parte a los superiores, cuidar de sus compañeros. Tiene el mando de todo el curso cuando el instructor o monitor no se encuentran. Ser comandante es un privilegio que se gana, entre otras cosas, porque se ha destacado en notas. Eso le da el primer puesto de antigüedad. Ella tiene que hacer que los aspirantes cumplan las disposiciones de los superiores. Esto les enseña a madurar y a ser responsables. 


En las prácticas se aprende a vencer el miedo. “De pronto usted llega a un sitio y no sabe qué está en el interior, qué se quema, si hay gases tóxicos, o si va a explotar un cilindro de gas. Si estamos en un rescate no sabemos si la peña se va a venir abajo, o si la estructura va a caerse. El miedo siempre está ahí, el vértigo, el temor al fuego, lo primero es saber rebasarlos. Para eso, en la escuela se aprende a enfrentar el incendio, las alturas, el peligro. Perderlo, jamás, dominarlo es importante. Y es vital decir yo sí quiero, yo sí puedo. Hacer una y otra vez para perder el temor. Porque si decimos no quiero, me da miedo, nunca vamos a lograrlo”. 


Propuesta de capacitación a empresas

 

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